A veces, el amor no necesita palabras, gestos o sonidos. El de Frank Gonzales y Keila Caballero es básicamente de miradas. Con sus ojos negros risueños ella lo observa y él la siente. Ambos chocan miradas y parecen decirse "te amo". La pareja de jóvenes sordomudos nos dice también con la mirada que están viviendo sus horas más felices: hasta hace poco sus deseos de contraer matrimonio y formar una familia eran un sueño frustrado por el error de un funcionario municipal, pero el desenlace de su historia cambió ayer.
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