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Me duele todo, absolutamente todo. Una hora y cincuenta minutos después crucé la meta. Solo seis mil seiscientos segundos más tarde que el vencedor, el huancavelicano Edmundo Torres. Fueron 15 kilómetros inacabables, 15 mil metros en los que corrí acompañado de un mar de solidarios amantes del deporte. De mujeres, niños, jóvenes, ancianos y de las valientes personas con discapacidad que te alientan a luchar y a seguir adelante, que terminan siendo un canto a la esperanza y demuestran que las excusas se inventaron para aquellos que nunca quieren hacer nada.
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