ayer que feliz estaba junto a las tres palomas
ellas me enseñaban a volar sobre la colina,compartíamos lo
lo poco y lo mucho que sabíamos dentro del proceso
de mi superación, yo recibía enseñanzas claves de ellas pero
cuando me supere tanto ellas jamas quisieron verme me tildaron de
paloma negra y se fueron diciéndome quedete, quédate y yo
meditabundo decía ¿que habré hecho? para que me odiaran tanto
pero... al día siguiente nos encontramos con dicha bandada
y ya ni siquiera el ultimo grano de cebadilla podíamos compartir
y ya vivimos cada uno por nuestro lado pero ellas me siguen odiando
todavía.
Me duele todo, absolutamente todo. Una hora y cincuenta minutos después crucé la meta. Solo seis mil seiscientos segundos más tarde que el vencedor, el huancavelicano Edmundo Torres. Fueron 15 kilómetros inacabables, 15 mil metros en los que corrí acompañado de un mar de solidarios amantes del deporte. De mujeres, niños, jóvenes, ancianos y de las valientes personas con discapacidad que te alientan a luchar y a seguir adelante, que terminan siendo un canto a la esperanza y demuestran que las excusas se inventaron para aquellos que nunca quieren hacer nada.
En la época colonial los españoles expandieron sus dominios por todo el Perú, pero se centraron más en localidades de la sierra, especialmente en Huancavelica en Chigyac (Tayacaja - Surcubamba), pueblo que se cobijó a orillas del río Mantaro y donde los colonizadores se establecieron definitivamente.
Cierta vez, en un pueblo alejado vivían dos hermanas, una de ellas tenía 17 años y la otra 13, cuyos padres las mandaron a vivir en una chozas para que puedan cuidar sus ganados, desde entonces la mayor de las hermanas se enamoró y tuvo un enamorado que las visitaba todas las noches.
El condenado, denominado "qarqacha" o "qaeqarea", es el alma de una persona fallecida que pena en este mundo, pagando sus malas acciones. Una historia de estas viene sorprendiendo en la comunidad de Surcubamba.
Cierto día, según cuenta una familia.....